martes, 28 de octubre de 2014

Me preguntas la edad...

¿Qué te supone saber eso?
Tengo la edad que yo siempre he querido.
Ahora es cuando me toca a mí, cuando puedo hablar, cuando puedo chillar sin miedo a nada, hacer lo que me apetece sin recelo alguno, ya que tengo experiencia de años anteriores y la frescura de nuevos deseos.
¿De verdad quieres saber mi edad?
Yo no quiero pensar en ello.
Muchos dicen que estoy ya acabado, otros que estoy en el punto mas intenso de mi vida, pero no es los años que yo pueda tener o lo que la gente dice de mi, sino lo que mi corazón y cerebro transmiten de mi persona.
Sigo equivocándome puesto que es mi vida y así rectifico mi camino y guardo cosas de valor.
Ahora es cuando no voy a permitir que nadie diga que soy joven y por ello no lograre mis metas, o que soy viejo y no podré.
 Estoy en la etapa en el que las cosas las miro con mas tranquilidad, pero con el interés de seguir adelante, de seguir creciendo como ser humano que soy.
Tengo sueños y los rozo con mis manos, tengo ilusiones y soy partidario de que..."de ilusiones se vive" y poco a poco se van convirtiendo en esperanza.
Años, edad, son solo palabras.
¿Sigues preguntando los años que tengo?
No pienso coger un bolígrafo y marcarte con un numero, pues mis ambiciones alcanzadas, mis triunfos logrados, mis ratos amargos llenos de lágrimas en en la azotea de mi piso tras ver que las ilusiones se iban al garete...etc. ¡Valen mas que esa cifra!
Puedo tener quince, veinte, treinta, cuarenta o quizás medio siglo. Lo que importar es la edad que yo siento.
 Me preguntas la edad...

lunes, 27 de octubre de 2014

Hola...¿me escuchas?
No tengo trabajo, ni educación, ni siquiera un pequeño ingreso para mi.
 No tengo  una vida saludable y productiva como la puedes tener tu.
No tengo facultades para expresar mis intereses y ser oído.
 La gente me pregunta que porque soy pobre
¿porque Dios lo quiso así? ¿He echo algo para estar en esa situación?
No tengo ni quiero un traje de gala
me basta con un buen plato caliente,
y alguien con quien disfrutar a mi lado.
No necesito de una tarjeta de crédito
que quiera formar parte de mi vida.
el pasado no me asusta ni el futuro es mi miedo,
Es el presente, injusto y egoísta
el que siempre me abandona.
Sin embargo siempre encuentro un momento
en que bajo mis lagrimas en silencio sonrío por un día mas de vida.
Hola...¿ me escuchas?

martes, 14 de octubre de 2014

Escribo...

Escribo lo que soy y lo que puedo ser.
Escribo lo que pienso y lo que dejo de pensar.
Escribo palabras sin cesar, me dejo guiar por mis pensamientos.
Escribo mientras escucho de fondo una música que me relaja.
Escribo cuando estoy solo y no hay nadie a mi alrededor.
Escribo y dejo volar mi imaginación.
Escribo pensando que estoy solo en otro mundo.
Escribo y me reencuentro conmigo mismo.
Escribo y pienso que mis letras son más de lo que me puedo imaginar.
Escribo pedazos de mi vida.
Escribo y me inspiro pensando en lo que me pasa.
Escribo transladándome a otra dimensión que no se puede ver, pero sí alcanzar.
Escribo porque sin ello no puedo dormir en mi día a día.
Escribo lo que no puedo expresar con mi boca.
Escribo lo que dice mi corazón.

Escribo lo que no pueden ver de mi.
Escribir es desahogar mis sentimientos.
Escribir me hace bien, me hace ser yo mismo.

Escribo...

Cajon de corazón

Que sorpresa encontrar un cajón en mi habitación lleno de recuerdos, hacia mucho tiempo que no hurgaba en mi pasado. He de echar a la basura lo que en algún momento guardé.
Un cajón llenos de notas, papelitos, entradas de conciertos, agendas de años anteriores y mil cosas que en otro momento acumulé, para que hoy tenga que tirarlo todo a la basura.
Guardamos forzosamente, por si en algún segundo tenemos que necesitar de ello, y al pasar los años,el tiempo en si, nos damos cuenta que vivimos rodeados de cosas sin utilidad, recuerdos vanos, aferrándonos a ellos por si algún día dependemos de esos recuerdos.
Un billete de autobús, que fácilmente puede tener 7 o 8 años, la garantía de un regalo que en su momento dimos a un ser querido que ya no esta con nosotros, que ya ni existe, el manual de como montar un armario que compramos hace un sin fin de tiempo, facturas de supermercado, tarjetas de felicitación, y quizás la invitación a una boda de gente que ni conocemos, llaveros, etc...
He tirado tantas cosas que llené varias cajas grandes, que se fueron directos al contenedor, por fin tengo el orden, y el espacio suficiente para cosas nuevas que algún día volverán a ser parte de mi pasado, y que probablemente nunca las llegue a ocupar y tenga que hacer lo mismo que hago ahora. 

Nos damos cuenta que también amontonamos sentimientos que nunca pensamos ocupar, o que en su momento estuvo con nosotros, pero al día de hoy ya es casi imposible que vuelva como el odio, el celo, la ambición, el egoísmo, y que ahora nos encontramos tirándolo, junto con esos recuerdos, quedando más espacio para la compasión, la paciencia, el amor y el perdón.
Teniendo orden en la casa, y orden en nuestros sentimientos, siempre queda más espacio para llenarlo con lo mejor de nosotros, para llenarlo de amistad y de comprensión, que en la linea de la vida, nos servirán más que cualquier tesoro. 
Pero es muy importante dejar un hueco en nuestro cajón, disponible en todo momento porque nunca sabremos cuando necesitaremos de ese espacio. En algún lugar, tal vez alguien requiera de ese pequeño hueco, para encontrar alivio a sus penas, y consolarse en un corazón amigo, con la confianza de que quien oye, escucha, sabrá comprenderlo, para compartir sus penas y alegrías.
Dicho esto hoy... es un día que abriremos ese cajón lleno de recuerdos.
¿ Y para que?...

Casualidades del destino

Aquel día tus ojos me miraron, me observaron y volvían a hacerlo
Fue casualidad pero volvimos a encontrarnos...nuestros destinos volvieron a unirse.
No querías volver a verme, pero cuando lo hiciste sonreíste, sonreí, nos abrazamos y el tiempo se detuvo por completo en ese momento en una eternidad.
Aún después de mucho tiempo encajábamos, como una pieza en un rompecabezas, nos sentimos queridos, amados el uno del otro, nos pasaba exactamente lo mismo, era algo mutuo.
Es algo difícil de explicar pero fácil de recordar porque fue raro, extraño pero muy real.
Hablábamos sin bajar la mirada ni un segundo, nos miramos a pesar de que el sitio no estaba iluminado, veíamos mas allá de lo invisible, escondido, lo que nadie puede ver acerca de nosotros, nuestros secretos, nuestras alegrías, nuestras tristezas, esa magia que despertaba en nosotros.
Dos sonrisas que ni el mejor pintor del mundo podría dibujarlas de nuestras caras embobadas, “hacia tanto que no sonreía así...hacía tanto que mi sonrisa no era el reflejo de tu sonrisa”
Nuestras lágrimas estaban apunto de caer al pensar que quizás nuestros corazones querían unirse por completo, pero aun así eramos felices de volver a encontrarnos en un día tan normal, un día cualquiera, pero ese día fue muy especial por la sorpresa de estar tan cerca, tan unidos y juntos de nuevo, con ganas de besarnos... pero había algo que no dejaba que nuestros labios se rozaran.
Hablando de la vida, de tus cosas, de las mías, aunque tu y yo sabíamos que lo que hablábamos, debatíamos, iba mas allá  de lo que podríamos llegar a decir.
Sólo cruzamos miradas y nuestros ser sonreía, sólo necesitábamos estar ahí,estar juntos.
Que tu escuches mi voz y yo la tuya, lo necesitábamos.
Fue tan fuerte lo que vivimos, tan intenso, tan único,tan real...
 Por momentos el silencio era nuestra ayuda, ya no había nada más para decir, los sentimientos eran más fuertes, y podían más que las palabras,nos dejaban mudos.... y solo queríamos seguir abrazados sin dejar de mirarnos, queríamos estar cerca, pegados para así no sentir frio.
Aún así, ninguno,ni tu ni yo, intentaba despedirse, teníamos esa necesidad de estar juntos, de tener un deseo intenso.
Aquel día tus ojos me miraron, me observaron y volvían a hacerlo.
Fue casualidad pero...